Anteriormente estuvimos hablando de esta asquerosa división de la clase social flogger, dónde comentabamos los carácteres principales de estos seres humanos más inútiles que la gente cangrejo.

Actualmente estas pestes son más molesta los miércoles en el Abasto que las invaciones de langostas en los campos sin fumigar.  Y son más feos que Moria Casán cuando se despierta a la mañanas con esa cara de caballo operada que parece de rinoceronte.

Para crear un glam sólo necesitamos: Azúcar, flores y muchos colores, además de un toque de homosexualidad y 300 gramos de mal gusto. Sal y pimienta a gusto y soja no porque hay paro en el campo.

¿Querés atraer glams para ver como son? No te recomiendo esto si es que no estás dispuesto a ser internado en un psiquiátrico, pero si sos bien macho y te aguantás la peor tortura de todas, grabate tirandote un pedo y distorcioná el sonido ese con una computadora, después repetilo unas 521 veces agregandoles sonidos de perros siendo violados ¡Y voilá!, ya tenés floggers-glams bailando electro en la puerta de tu casa.

Recomendamos que al ver a un glam en la calle no hay que perder la calma y hay que resistirse a acogotarlo, porque aunque cueste entenderlo hay gente que los considera como personas y por ende le aplican los derechos humanos y podrías ir preso, en el mejor de los casos no te descubrirían y vivirías feliz y con la hazaña de haber matado a un glam y contribuir a la formación de un mundo mejor.

Si no sobreviviste a la prueba anterior vé a pedirle ayuda a Superman o a rezarle al Gatopan, o en su defecto deja un comentario en esta entrada y espera más enseñanzas próximamente. Ah, y una última aclaración antes de irme: No, no estoy drogado. Antes de que pregunten les contesto yo, por si las moscas…